Había retomado el proyecto de escribir. Un poco todos los días. Y me sentía plena, libre. Trabajaba en mi emprendimiento y me hacía un rato todos los días para escribir. Llevaba un cuaderno en la cartera y escribía en las esperas de los turnos, por ejemplo.
Pero
hace una semana conseguí un trabajo de nueve horas. Y cuando termino me pongo a
trabajar en el emprendimiento, ordeno la casa, preparo la comida, etc. Y ya
casi no tengo tiempo de escribir. Me enoja. Mucho. La vida te lleva a necesitar
los más altos ingresos que puedas tener para vivir. Y no es que la vida no me
deje disfrutar. Disfruto mis trabajos, me gustan. Pero siento que me convierto
(otra vez) en una persona que no tiene tiempo.
No puedo
ir a las reuniones del colegio, no puedo asistir en momentos súper necesarios,
no puedo escribir en el momento en que me viene la inspiración… A cumplir horario!
Y en ese horario, sólo trabajar.
Estoy
intentando, una vez más, rearmar los pedazos, encontrar mi lugar y dedicarme un
rato, salirme de la rutina de horarios, no escuchar mi alrededor y agarrar la
lapicera y escribir. Al menos hoy, lo logré.
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