domingo, 22 de junio de 2025

Un día de furia

                Alguna vez mi alma va a explotar y voy a tener un día de furia saliendo a gritar cosas que, por decoro, no grito. Un día me voy a cansar de ser la buena y voy a decir todo lo que pienso sin filtros.

               Las veces que sucedió no terminó bien. Las personas no están dispuestas a escuchar lo que no quieren. Las personas no quieren saber lo que los demás piensan de ellas, pero sí están dispuestas a marcar cada cosa que no les gusta.

               Aprendí a callarme la mayoría de las veces. Más por mí que por el resto. Aprendí que mucha gente te pregunta qué opinás y cuando das tu opinión, se enoja. Aprendí a no “ayudar” si no me dejan hacerlo como sé. No negocio hacer las cosas de modo diferente: Sé hacer tal cosa, de tal manera; no me voy a adaptar a tu forma que me da el doble de trabajo.

               A veces, me toman por antipática o poco solidaria. No lo soy. Crecí. Aprendí qué batallas quiero luchar y quiero estar lo más en paz posible.

               De todas maneras, por mi naturaleza mandona, me resulta muy difícil ser sólo espectadora y ver que las cosas no se hacen como yo las haría. Quizás también por eso escribo. Para no tener un arranque de ira y que lo demás piensen que enloquecí sin saber qué siento y sin tomarse el trabajo de preguntármelo.

               Gran parte de mi vida se pasó escuchando y conteniendo a otros, pensando (sintiendo) que el otro tiene que tener de mí una figura amigable. Ya no más. En este preciso momento soy yo la que necesita escucha y contención, pero nadie parece darse cuenta. O a nadie le importa. No lo sé.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cuatro palabras

Cuatro palabras en un momento crítico y mi realidad cambió. Sólo cuatro palabras y ya no pude, ni lo intenté, dejar de pensar en vos.   Una...