Hace muchos días me quejaba de las mariposas que se me aparecían y que no sabía interpretar. Bueno. El lunes apareció una en patio. Nos revoloteó y se paró un rato en el marco de la ventana. Al ratito, suena mi teléfono con una oferta de trabajo que se concretó dos días después.
“Algún
culo va a sangrar” decías cuando la situación era insostenible. Quizás era una
forma de decir “Dios aprieta, pero no ahorca”. Pero, claro, si no había una
mala palabra no eras vos.
Encontré
finalmente lo que buscaba en las mariposas. La respuesta siempre fue que todo
iba a salir bien y que estás ahí cada vez, como siempre.
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